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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Te quiero de lejos.

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He llegado hasta aquí porque nunca dejé de buscarte. He aprendido a vivir el camino y no quiero volver. Y tampoco quiero que me duelan los finales, las miserias, los idiotas enfadados, los abrazos de cartón.  De lejos te vi. De lejos me has echo feliz. Y no quiero dejar de buscarte por este camino. Te he contado que no te conozco y te quiero de lejos.  Y te juro que vale la pena caer y romperse la cara que regalo tan grande aprender de lo que nos dolió. Que regalo estar en este viaje de románticos salvajes, soñadores desterrados caminantes del amor.  De lejos te vi, de lejos me has hecho feliz. Y no quiero dejar de buscarte por este camino. 

Déjate ayudar.

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"Vete con tus mentiras, márchate de aquí. No vuelvas más. Se acabó." Estoy cansada de creer tus palabras cuando me miras a los ojos y me dices que jamás lo volverás a cometer. Odio cuando dices que no te gusta verme llorar y haces que me desgarre por dentro a lágrimas. Ojalá fuera verdad.  Peleamos y se gritan insultos. Mientras intento calmar y hablar como la personas. Pero hay veces que no hay manera. Te justificas con tu carácter, te perdono. Busco soluciones para que no vuelva a ocurrir.  ¿El problema soy yo? Seguramente sí. Cambiaré. No volveré a hacer que se enfade, porque de verdad lo quiero y no soporto su malhumor. Le preparé una sorpresa. Esta noche iremos a cenar y daremos una vuelta. Le diré que le quiero, que quiero estar bien con él. Le abrazaré tan fuerte que no me quiera soltar jamás.  Todo preparado, todo listo. Le paso a recoger. Y vuelta a empezar. No le gusta la ropa que llevo. He vuelto a fallarle. El próximo día no sucederá. Mi sorpr...

Rota.

-Rota, compuesta por dos mitades, a veces malheridas y otras desaparecidas.

La canción.

Este es el momento en el que suena nuestra canción favorita en la radio.  Yo con mis prisas de siempre, cambiado de cadena sin parar. Dejo mi preferida y entonces llega ese momento. Suena "la canción", la que me recuerda a nosotros.  Y que te voy a decir, ¿Qué la cambio para no pensarte? Totalmente al contrario, incluso subo el volumen y respiro fuerte. Estoy preparada para que llegue esa bandada de recuerdos. Canto y tarareo, a la vez que giro el volante a la izquierda. Hago la curva, ¿Y cual es mi sorpresa? Ahí estás tú, al lado opuesto del carril, con las ventanillas bajadas, acelerando para pasar cuanto antes el semáforo. Pero espera, estas cantando, bajo las ventanillas y nuestra canción coincide en ambos coches. No lo podía creer y entonces fue cuando nuestras miradas se unieron. Nos miramos y sin duda alguna la situación provoca la sonrisa.  Ya no existe un nosotros, pero "la canción" siempre será nuestra.