Que todo fluya pero que nada influya.
Llega un momento en el que todo cambia cuando conoces a alguien. Ese momento en el que todo se queda patas arriba y te descontrola tus planes, se mete en tu cabeza y pasas horas pensando, soñando. Ese momento al que todos tenemos tanto respeto, algunos lo intentamos evitar y otros lo buscan desesperadamente. Pero es que a veces duele y otras tantas ocurre lo contrario, agrada, de tal manera que buscas más. Quieres pasar más tiempo con esa persona, tienes la necesidad de haceros coincidir, de alargar los minutos cuando estás con ella. Pretendes impresionarla e intentarla conquistar. Ese momento llega cuando empiezas a sentir, es decir, cuando aparece ese vínculo llamado sentimiento, quizás en un principio es un mínimo sentimiento de cariño, pero este, ya te impulsa a agrandar ese afecto, porque te ha gustado des del principio y sin duda alguna la buscas más. Ahora piensas en ella antes de irte a dormir, imaginas miles de situaciones que pueden ocurrir, crec...