Y cuando ya me acostumbre a esto de la soledad, a esto de no caminar y de no sentirme persona apareciste tú con tú mirada tan llena de hermosura, apareciste tú con tu sonrisa tan joven de locura, apareciste tú haciéndome ver, cambiando aquello que un día pensé que no existía.
Lo mismo te echo de menos, lo mismo que te echaba de más.

Comentarios
Publicar un comentario