Yo me olvidé de tu nobleza cuando tú me dijiste adiós, te pregunté con gentileza y dijiste... se acabó el amor. Al par de días te veo con esa, que te acaricia con pasión, no hay nada peor que un embustero que juega con el corazón.
Lo mismo te echo de menos, lo mismo que te echaba de más.
Comentarios
Publicar un comentario