Porque esperar más de la cuenta siempre decepciona, porque
un día te levantas y todo ha cambiado, has cambiado hasta tú mismo. Ya no
sientes lo mismo, el corazón se te hizo fuerte de tanta herida, ahora ya ni
padeces ni sientes. Tú cama está del revés, los cuadros están torcidos, la
música no te suena igual, los espejos te engañan, se te han quedado grandes
algunos de tus zapatos y otros muchos pequeños, tienes hecha la maleta en la
puerta sin saber donde ir, quieres quedarte, pero te obligan a irte, te dicen
que en esta casa tan grade ya no hay hueco para uno más y tan sólo por la
simple razón de que el mundo ha cambiado, el vaso se rompió y aunque intentaras
reconstruirlo, los pedacitos nunca quedaron igual. Ya es demasiado tarde para
volver a atrás, la puerta se cierra, la llave se pierde, el nuevo camino se
abre y te ves obligado a seguirlo, al fondo del todo puedes ver algo, pero no
llegas a identificar que es y yo desde mi corazón te mando señales, señales de
que estoy aquí, esperándote, sin cansarme ni un minuto por ti, con la clave de
volver, las ganas de empezar, de superar y de construir algo mejor de lo que
había anteriormente, y por un simple motivo, por amor, por amor hacia ti, por
amor hacia mí y porque los siempres nunca pueden dejar de serlos.
Lo mismo te echo de menos, lo mismo que te echaba de más.

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