Y
llega el momento que estás a oscuras... y ocurre, pasa lo que siempre has
evitado que pase… son duros golpes, que suceden sin quererlo, un combate por
ver quién puede más, por ver quién da el golpe más fuerte, por ver quien acaba
antes con el de al lado. Final del combate, dos personas heridas por quererse,
dos individuos abatidos en el suelo, sin ser capaces de mirarse por orgullo,
sin poderse ayudar, sin dejarse tocar, sin sanar las heridas de cada golpe… Se
alejan, se distancian, se abandonan, se desprecian, se odian incluso. Siempre
pierde el que quiere más, la decisión es dura, volver a empezar, reconstruir,
seguir, el intento de sanar toda herida que no tenga cura, y vuelven al
combate, golpe tras golpe, caída tras caída, abatida tras abatida, siguen
intentando quererse por mucho que les pese, intentan perdonarse aunque les
cueste, intenta mostrarse cariño, pero ya nada es igual, los golpes han
provocado que no se miren igual, que las caricias no sean lo mismo de antes,
que los abrazos sólo sean dados y no recibidos, que los problemas sean
escondidos, que las sonrisas sean más pequeña, y poco a poco se hacen ellos
mismos pequeños, haciendo del amor una batalla constante, intentando no
cansarse, intentando revivir el principio y olvidar el final, intentando ser
fuertes como siempre, como nunca.
Lo mismo te echo de menos, lo mismo que te echaba de más.

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