NUNCA JAMÁS
Ven conmigo, acércate, huyamos con el viento, date prisa, nos esperan -¿Quien? -Los siempre jóvenes cariño. Dame la mano y no la sueltes jamás, cierra los ojos que vamos a viajar, no dejes de mirarme a los ojos que podemos caer. Vamos, que empieza la función, tu y yo, viajando con el viento, saltando por encima de las nubes, pasando por encima de la luna. -Ya llegamos cariño, no dejes de mirarme-. Ahí está, la estrella polar, no dejes de soñar...
Por fin, ya estamos aquí, en nunca jamás, tal país caracterizado por el ridículo de no existir; jamás lo creí porque siempre supe que un niño jamás dejé de ser. -Wenddy te doy la opción de dejarte ir, de querer crecer pero sin mi.
[...]
Te suplico no me dejes sólo aquí, vive conmigo para siempre, siempre jóvenes, siempre felices, siempre jugando como dos perdices.
-Siempre te querré, pero mi deber es crecer, adiós Peter.
-Nunca te olvidaré Wenddy.
Ella siguió su camino, volvió a casa por la luna, las nubes y las montañas debajo de una gran tormenta por cada lágrima que Peter derramaba... Él nunca la dejó de querer y jamás pudo crecer. Al contrario, ella maduró hasta la vejez.
Peter siempre esperará a que el alma de Wenddy vuelva a la estrella polar, y así ocurrió, Wenddy nunca dejó de sentirse como si niña fuera, siempre joven y allí volvió, al país en el que su alma nunca dejará de vivir.
Forever young
Comentarios
Publicar un comentario