FIN

Fin a nuestra historia. Todo comienzo llega  su final y nuestro amor llegó a su fecha de caducidad. Un poco inesperado y sorprendente a la vez. Pero era nuestro destino, nuestra puerta se abría y debíamos entrar. A veces entenderse es difícil, llega un momento en el que, el camino se bifurca y es hora de echar a volar, tomamos direcciones distintas. Yo tal y como siempre, tú, una persona que creía conocer, pero en realidad no. La vida es un cúmulo de sorpresas y de echo me espero cualquiera, después de todo. 

A veces la mejor decisión no es lo que quiere el corazón. A veces no hay motivos, ni explicación, es porque sí. Pensamos que quizás el mundo se acaba, actuamos por despecho, buscamos calmar nuestro dolor, intentando herir a los demás. Buscamos y buscamos, pero al final encuentras siempre lo mismo, la soledad abrazándote por la espalda. 

Pero la vida sigue, me lo has demostrado, se puede querer a otra persona a la velocidad de la luz. Y que suerte de poder volver a sentir de la noche a la mañana. Otros mientras, buscamos el sentido de la vida, volamos sin rumbo a lo desconocido, vivimos y abrazamos a la soledad con un cariño especial, que otros no quisieron. Y es que cualquier momento es especial. 

Es imposible decir que no recuerdo nada, que no siento algo raro cuando te veo, sería mentir. Pero como siempre digo, el tiempo todo lo cura y poco a poco el viento hace desaparecer cada una de las huellas que dejaste marcadas en mi piel. Te pienso y ya no me dueles, tan solo eres pasado, a veces bonito y otras un tanto desgarrador. 

A veces perder es ganar, y por supuesto el premio es la felicidad en otros caminos. Ojalá te vaya bien y tengas todo aquello que siempre pediste y si no es así, búscalo mejor, tu en tú camino, el que no volveré a cruzar jamás, y yo en mi cielo azul. 

Punto y final. Ya jamás se volverá a hablar de esta historia, ya no tiene su hueco en el corazón. Ahora pertenece al olvido. Tan solo dos desconocidos que un día fueron, pero ya no lo son. Gracias, sobre todo por todo lo que aprendido, ahora miro la vida llena de colores, he aprendido a tener valor y a no agachar la cabeza y por encima de todo, a sonreír. 

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