Te prometo que vamos a volvernos eternos.

Me voy a desprender de una vez de mis montañas de arena, de acantilados, de mis días pesados, mis naufragios ya no valen la pena. Me voy a desprender de todo aquel que no nos mire de frente, 
de los poetas, de palabra hueca, del ruido que ahogue tu canción favorita de amor  y respirar lo que nos quede. Bailaremos nuestro tango en el salón, si te atreves no me sueltes.

Si te atreves no me sueltes.




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