Los imposibles también se consiguen.
Y es que intentar imposibles te lleva a darte cuenta de lo que eres capaz, de eliminar tus limitaciones. Te pones a prueba y apruebas porque lo das todo y cuando eso sucede se nota, lo nota. Su mirada se enternece y se funde con la tuya lentamente como un hielo en pleno invierno.
Vuelves a conseguir un imposible, no sabes por cuanto tiempo, pero por ahora lo tienes y lo mantienes. Confías y confían. Das fuerza y te refuerzan. Sonríes, provocas sonrisas y te sonríen para provocar la tuya. Y pasa el tiempo mientras os miráis a todas horas, sin volver la cabeza, pensando en lo bonito que ha sido la casualidad del destino, por dejaros en este remolino. Remolino que provocan esas mariposa cuando aletean rápido y con fuerza. Ese momento en el que sientes que no quieres que se marche, que por favor, se quede un poco más.
Hoy tengo el placer de poder mirarte, acariciarte y besarte. Hoy puedo abrazarte cuando me desvelo en la noche. Puedo taparte con las sábanas si te destapas. Apartarte el pelo de la cara. Admirarte mientras duermes, tu carita de buena. Eres tan dulce... Y poco a poco me quedo dormido en tu regazo. Ahora eres tu quien me mira, quien aprecia todos mis lunares y me arropa del frío. Eres mi ángel en todas mis pesadillas. Nada más bonito que despertarme y verte ahí toda despeinada y pensando que tengo a la más bonita de todas.
Y si, doy gracias a esa fuerza que me mandó la señal, para que intentara el imposible. Me dispuse con mi frase preferida "Quien no arriesga, no gana" Y por sorpresa la mía, acerté en la diana y mi premio fue volver a sentir, enamorarme de nuevo y quererte a ti.
Lucha por todo aquello que te gustaría querer.
Comentarios
Publicar un comentario