SILENCIO
La ausencia de sonido me pone incómoda, me acelera el no saber qué decir o qué pensar. Me gustaría escucharte cuando te hago la siguiente pregunta: ¿Quieres que sigamos adelante juntos?
Agachas la cabeza, miras entre tus pies y volvemos a la increpante ausencia de sonido. Sigues con tu manía de tener algo entre las manos dándole doscientas mil vueltas como si en cada una de ellas tuvieses un pensamiento diferente.
Sabes que estoy aquí pasando el tiempo contigo en silencio esperando a que me digas que sí o quizás que no. Necesito que me mires a los ojos y me cuentes que es lo que te invade.
Tan solo te pido sinceridad, que no dejemos pasar más minutos en esta agonía y aprovechemos la vida, ya sea juntos o cada uno avanzando por caminos diferentes...
(Abrazo)
Ambos rotos en un silencio permanente. Cae la primera lágrima mojando el asiento del coche y a mi me duele. Me atrevo a preguntarte de nuevo más profundamente: ¿Me quieres? Se desata el llanto continuado.
Y es que sintiéndolo mucho decido, a pesar que siempre he creído que estas cosas son de dos. Ahora pienso en mi y sobre todo en ti y este silencio equivale a la ausencia de sentimiento. Sin más pensamiento te digo: No te puedo seguir queriendo a base de silencios.
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