Desprender.

Tanto nos gusta tener y tan poco desprender. Tenemos esa pequeña manía de sumar pero nos cuesta tanto restar. A veces nos empeñamos en no querer darnos cuenta de las cosas por miedo a dejar marchar. Ponemos sentimiento constantemente a todo nuestro alrededor de una manera u otra y luego llega lo difícil, ¿Qué hacemos con esto? En primer lugar, quizás por defecto la mente toma la decisión de guardar y perdurar, de seguir un poquito más que tampoco está tan mal, de pensarlo dos veces y ya decidir. Pero lo que ocurre es que sigue pasando el tiempo y estancas algo en tu vida que ya está demás. 
Si dedicas tan solo cinco minutos a pensar si de verdad es tan imprescindible como para seguir teniéndolo, justo en ese puto momento, llueven las dudas, y la frase esencial "Nada es para siempre, ni si quiera nosotros mismos". 
Las cosas siguen ahí estancadas, ni suman ni restan, simplemente están. Por lo tanto ha llegado el momento de avanzar, de dejar cosas atrás, de tomar decisiones, desprenderse y alcanzar otras, de librar y olvidar de verdad, porque hemos cambiado, crecido y madurado y necesitamos seguir sumando sin arrastrar lo estancado, por difícil que no pueda llegar a resultar. Superar el miedo es de valientes y puede que crecer sea también aprender a desprender. 
ETV

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