ABRAZOS.

Mi mayor refugio, el abrazo. Pero no me vale el de cualquiera, después de ti no he sentido ningunos brazos como los tuyos. Que me abracen me hace sentir más que miles de besos. Entre abrazos somos magia por instantes. Que si te viera hoy las palabras no serían lo primero, sino que correría hacia a ti para volverte a sentir, para unir nuestra respiración en un mismo son como antes. Sentir el latido de nuestros corazones a un ritmo acelerado por estar cerca. Lo único que me tranquiliza cuando tengo esos días locos es pensar cómo me sentía cuando me abrazabas cara a cara, por la espalda, por el costado desprevenidamente, a oscuras o a plena luz del día, en un momento serio, en el más absurdo, joder, siempre. 
Que me abrazaras era lo más bonito de mis días y abrazarte era sencillamente increíble. Me llenabas de luz, de ánimos, de cambios de actitud, de jodida felicidad, que hasta en los peores días conseguías mi sonrisa al doscientos por cien. Narcóticos tus abrazos que hoy se han convertido en mi verdadero anhelo. Abrazarnos sin duda era viento a favor constante. Parar esos segundos tan nuestros y tan para nosotros: excepcionales, incomparables e irreemplazables. 
ETV

Comentarios

Entradas populares de este blog