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Mostrando entradas de octubre, 2017

Sin previo aviso, podía llevarte con él, al paraíso.

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Era tu amigo, amante y loco por ti, desde entonces no ha habido otra historia que mereciera la pena vivir. 

Te prometo que vamos a volvernos eternos.

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Me voy a desprender de una vez  de mis montañas de arena, de acantilados,   de mis días pesados, mis naufragios ya no valen la pena.   Me voy a desprender de todo aquel que no nos mire de frente,   de los poetas, de palabra hueca, del ruido que ahogue tu canción favorita de amor   y respirar lo que nos quede.  Bailaremos nuestro tango en el salón,  si te atreves no me sueltes. Si te atreves no me sueltes.

Quizás.

Y quizás lo más sano sea olvidar, cerrar la puerta. Y digo quizás, porque en realidad no se cual es la respuesta correcta. Dudo en si quiero seguir insistiendo o tirar la toalla de nuevo. Ayer era sí. Hoy es no se. Y pasan los días y con ellos ideas cambiantes. Unos días lo doy todo, lucho, creo en ti, creo en mi. Otros son demasiado difíciles sin ti.  Miro al cielo y observo las estrellas en busca de una pequeña señal, que me quiera ayudar y solamente pienso, que vivimos bajo el mismo cielo, pero demasiado lejos.  Soy de locuras, pero también sentimental. Hay algo que se me escapa. Es tu mirada cuando intento observar tu rostro. Son tus manos, cuando busco entrelazar tus dedos con los míos. Son tus besos, cuando cierro los ojos y busco tus labios para besarte y simplemente acaricio al vacío. Son tus abrazos imaginarios. Las largas historias que me contabas. Eres tu. Soy yo.  Te pienso y el tiempo pasa. ¿Te volveré a ver? -Quizás, tal vez.  Sorpresa del de...

Carpeta de recuerdos.

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Un domingo cualquiera me da por buscar en mis fotos antiguas. Tengo el escritorio lleno de carpetas . Infinidad de fotos: familia, amigos, fiestas, navidades, excursiones... Empiezo a recordar momentos, sonrío, me alegro de haber cambiado y mejorado. Paso una foto tras otra, por todas mis carpetas.  Llego a la letra C. Y aparece: "Carpeta de recuerdos". En un primer instante, decido pasar de largo y omitir dicha carpeta. Pero en un segundo plano, decido abrirla. Doble click. Y de repente: Llueven recuerdos. Somos tu y yo desde el segundo 1, en el que me enamoré de ti, hasta el día 1.460 en el que dejamos de ser dos y los caminos se bifurcaron.  Miro mis recuerdos con optimismo, busco lo positivo de cada una de las imágenes y siempre encuentro lo mismo.  La curva más bonita de toda mujer: Su Sonrisa. Veo su evolución desde la primera a la última. La diferencia es notable. Antes: Ilusión. Después: Tristeza. Ya no existimos como: tu y yo.  Lo que un día f...

Las ganas.

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Siete días después de ti, mis ganas son de verte y abrazarte. No he olvidado tus detalles, ni cada una de tus palabras. Tu mirada está clavada en el corazón y eso me da ganas. Ganas de volar .  Te pienso por las noches y por las mañanas a veces también. Quizás te piense inconscientemente a todas horas. Los imposibles me atraen y tu eres uno de ellos. Otras tantas veces, me asustan. Pienso en la palabra imposible, y acabo creyendo, que  es imposible conseguirlo. Pero por contra, están las ganas . Mis ganas de ti.  Y de repente tengo fuerza y pienso que puedo lograr cualquier cosa que me proponga, que está al alcance de mis manos, pero que solo tengo que esforzarme un poquito más para cogerlo. Y ahí están de nuevo, las ganas. Quiero volverte a ver.  Mis ganas, ganan contigo.  

Todas las mañanas.

+¿Te acordarás de mí mañana? -Me acordaré de ti, todas las mañanas. 

Cánsate conmigo.

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Huracán.

Hay historias que no creía jamás que podía llegar a vivir. Y esto es un poco de locos, diría que mucho, pero no importa. Cambié de opinión muchas veces, pensé las cosas por dos, miré el pasado, el futuro y por supuesto el presente. Ahí estás tu, una casualidad de la vida, dentro del vagón del tren, esperando a qué me suba contigo y te acompañe en el trayecto y soñando en qué no lo deje pasar, que acelere, que hay trenes que solo pasan una vez en la vida.  He decidido arriesgarme a sentir. Sin excusas ni pretextos. Porque si. He cambiado de opinión en muchas cosas y sinceramente, me va lo que me hace sonreír. A veces parece que nuestras sonrisas mantienen conversaciones distintas, que vayan por otra parte, mientras tu y yo nos miramos a los ojos, sin yo saber bien que decir. Me dejas sin palabras y sin argumentos. Me quedo un buen rato en silencio, mirándote y apreciando cada gesto, caricia, mirada, beso.  Aunque a veces quiero dejarte de oír, en el momento que me falt...